domingo, 8 de enero de 2012

musica y realidad social

En la ultima clase del año, cada uno de los presentes en clase podia poner una cancion en común para los demás. Se trataba de canciones que transmitian algo especial, ya fueran sentimientos, reivindicaciones, protestas, un mensaje implícito, o simplemente admiración musical. En este sentido estuvieron presentes varios estilos musicales, aunque el que más destacó fue el de las canciones que transmitían un fuerte rechazo al sistema capitalista imperante hoy día, que se refleja en la grave situación que vive nuestro país y gran parte del continente europeo.
Personalmente me quedo con la canción de Fabricio Moro "pensa" y la de un cantautor catalan, cuyo nombre no recuerdo, y que se titula "la gallinita". La primera muestra un rechazo a la mafia italiana y la esperanza de que la justicia se acabe imponiendo a ese régimen que se salta todas las reglas de la sociedad. La segunda también tiene un mensaje, algo diferente, utilizando un simil entre los trabajadores explotados que no soportan que la clase política se preocupe solo por sus intereses, y una gallina que ya no puede poner más huevos debido al desgaste.
Tanto estas dos canciones, como el resto de las que se escuharon, sirvieron para que se hiciera algo diferente a lo que se hace en el resto de las clases, y que en mi opinión, es bueno que se haga de vez en cuando, y no solo a nivel universitario.

miércoles, 4 de enero de 2012

Teoría del desarrollo capitalista

Paul M. Sweezy:
Teoría del desarrollo capitalista

Capítulo I: El Método de Marx
El uso de la abstracción: para Marx que era un partidario del método abstracto-deductivo aceptaba el método de las aproximaciones sucesivas que consistía en avanzar paso a paso de lo mas abstracto a los mas concreto, eliminando suposiciones simplificantes en las etapas sucesivas de la investigación. Aunque existen diferencias entre Marx y los neoclásicos ya que el Principio de Abstracción es por si mismo incapaz de rendir algún conocimiento; las dificultades estriban en la manera de aplicarlo.
Marx pensaba que si hemos de comprender la obra de un hombre de ciencia determinado, debemos, por consiguiente tratar de identificar sus hipótesis clave y descubrir, si es posible, de donde las obtiene y como desarrolla sus implicaciones. Pero el Marxismo mantenía una preocupación y era la sociedad en su conjunto y muy en especialmente el proceso de cambio social.
Como es bien sabido Marx escogió las formas de la relación capital-trabajo que surgen en la esfera de la producción industrial, como la más importante de la sociedad moderna. Capitalistas y obreros por igual son reducidos a ciertos tipos estándar a los cuales se despoja de toda característica no concerniente a la relación que se examina.

Capítulo II: el problema del valor cuantitativo
Para comenzar con la argumentación de esta cuestión del libro el autor lo titula “Las mercancías”, con la intención de hacer referencia a estas ya que es todo lo que se produce para el cambio mas bien que para el uso del producto.
Su estudio y análisis esta basado en relación económico al cambio. Según el padre de la doctrina Marxista, Carl Marx comienza analizando la “producción simple de mercancías”, el cual se conoce que cada productor posee sus propios medios de producción y satisface sus múltiples necesidades por el cambio con otros productores en situación similar. Para Marx la economía se basa en una tradición que perdura en el tiempo, mientras que Adam Smith entiende la división del trabajo subordinada a cambio, quedando este como causa y origen de la primera. De forma literal “Propensión a traficar, tocar y cambiar” vinculada a la naturaleza humana. De este modo se liga inesperablemente el cambio a la división del trabajo y se le muestra como las columnas unidas que sostienen la sociedad civilizada. También existen problemas en la economía política que tienen un carácter exclusivamente cuantitativo. Para Marx la relación entre producción y división de trabajo no es algo intangible, pero no lo entiende como una relación tan rígida, ya que si la segunda es una concesión necesaria para la producción de mercancías, esta será condición necesaria de la división del trabajo.
En su entender niega que la división del trabajo esté obligatoriamente unida al cambio, ya que la producción de mercancías no es la manera universal de vida económica sino una forma histórica condicionada que no puede ser atendida como una reacción de la naturaleza humana.
VALOR DE USO: todo tipo de mercancía tiene una doble cara, por un lado el valor de uso y por la otra el valor de cambio. El primero nos indica una cierta relación entre el consumidor y el objetivo a consumir, lo que es llamado “utilidad”. Carl Marx no aceptaba que el valor de uso formara parte de la economía política, ya que él la concebía como una relación entre las relaciones entre personas y dicho valor. Esto no significa que el valor de uso no era jugar ningún papel en la economía política, aunque no como una categoría económica en si misma, es un prerrequisito del consumo.
VALOR DE CAMBIO: en una sociedad en el que el cambio es un método regular de realizar el propósito de la producción social, es solo en calidad de mercancías como los productos tienen valor de cambio. El valor de cambio aparece con una relación cuantitativa entre cosas, entre las mercancías mismas. En realidad la relación cuantitativa entre cosas no es más que la metamorfosis de la relación social entre propietarios de elementos con los consumidores. Los productores individuales, trabajando aisladamente cada uno, trabajan en realidad los unos para los otros ya que su trabajo tiene un carácter social que le es impreso por el acto de cambio.
Una mercancía individual posee la calidad social que manifiesta cuantitativamente en el valor de cambio, pero es necesaria la relación entre las mismas. Para Marx una mercancía seria en si un valor de uso u objeto de utilidad, y un valor, así, como valor de uso es un rasgo universal de la existencia humana, presente en cada una y en todas las formas de sociedad.
TRABAJO Y VALOR: el requisito de que todas las categorías económicas deben representar relaciones sociales condujo a Marx directamente al trabajo considerado como” el valor que yace oculto detrás del valor de cambio”. El trabajo tiene dos matices, uno que proviene del valor del uso y el otro al valor de la mercancía que produce (a l mercancía se le dará el nombre de trabajo útil). La actividad productiva, si dejamos de lado su forma especial, no es más que el gasto de fuerza humana de trabajo, gasto productivo de cerebro, nervios y músculos humanos. El valor de una mercancía representa el trabajo humano abstracto, el gasto de trabajo humano en general.
TRABAJO ABSTRACTO: la explicación de trabajo abstracto, se refiere a “trabajo en general”, es decir, es lo común a toda actividad humana productiva, lo que lleva a cabo la reducción de todo trabajo a un común denominador. El trabajo se convierte en un medio de crear riqueza en general dejando de desarrollarse junto con el individuo en un destino particular. Se puede entender que la reducción de todo trabajo a trabajo abstracto permite ver claramente, detrás de las formas especiales que el trabajo puede adoptar en un momento determinad, una suma de fuerzas de trabajo social que es susceptible de transferencia de un uso a otro de acuerdo con la necesidad social, y de cuya magnitud y desarrollo dependen en ultima instancia la capacidad productora de riqueza de la sociedad.
La relación de lo cuantitativo con lo cualitativo en la teoría del valor
La investigación revela que la mercancía en cuestión tiene de común con todas las demás mercancías el hecho de absorber una parte del total de la fuerza de trabajo disponible en la sociedad. Es característico, lo que hace que la mercancía el punto de partida y la categoría centra de la economía política de los tiempos modernos.
El hecho de que una mercancía sea un valor significa que es trabajo abstracto materializado, o en otras palabras, que ha absorbido una parte del total de la actividad productora de riqueza de la sociedad.
El carácter fetichista de las mercancías: el análisis de las mercancías nos ha conducido a ver en el valor de cambio una relación entre productores en un sistema determinado de división del trabajo, y en el trabajo particular de los individuos una parte integrante de la suma de fuerza de trabajo de la sociedad. En otras palabras, hemos buscado bajo las formas de organización social para descubrir la sustancia de las relaciones sociales.
En la producción de mercancías la relación básica entre los hombres entre lo hombres” adopta a sus ojos, la fantasía forma de una relación entre las cosas”. Esta materialización de las relaciones sociales es el corazón y la medula de la doctrina del Fetichismo de Marx.

Capítulo III: El problema del valor cuantitativo

1. El primer paso

En toda sociedad es esencial que el trabajo se aplique a la producción y que los productos sean distribuidos entre los miembros de la sociedad. Lo que cambia en el curso de la historia es el modo de organizar y llevar a cabo estas actividades de producción y distribución.
El valor de cambio es un aspecto de las leyes que gobiernan la asignación de la actividad productiva en una sociedad productora de mercancías. Las mercancías se cambian unas por otras en el mercado en ciertas proporciones precisas, y absorben también cierta cantidad precisa de la fuerza de trabajo total disponible en la sociedad. Marx supone que hay relación entre estos dos hechos, y afirma que las mercancías cuya producción requiere un tiempo igual, se cambian sobre la base de uno por uno.
En la determinación del valor no debe tomarse en cuenta más trabajo que el socialmente necesario, es decir, el que se requiere para producir un artículo en las condiciones normales de la producción y con el grado medio de habilidad e intensidad comunes en un momento dado.
En segundo lugar, el trabajo más calificado que el trabajo medio debe tener correlativamente una mayor capacidad de producir valor. Hay dos posibilidades: que el trabajador calificado es más eficiente por una habilidad natural superior, o bien el trabajador calificado es más eficiente por su entrenamiento superior.
En la práctica, las diferencias en pericia pueden ser resultado de una combinación de diferencias en habilidad y diferencias en entrenamiento. Marx, para hacerlo todo más sencillo, reduce el trabajo calificado a trabajo simple, y así, sigue con la idea de que las mercancías se cambian unas por otras en proporción a la cantidad de trabajo socialmente necesario incorporada en cada una.

2. El papel de la competencia.

En este punto se emplea el ejemplo del ciervo y el castor de Adam Smith. Este plantea la existencia de una nación de cazadores donde matar un castor cuesta dos veces el trabajo que cuesta matar un ciervo, de modo que un castor debería valer o cambiarse por dos ciervos. Solo esta proporción de cambio (la de un castor por dos ciervos) constituye una situación estable.
Para ello es necesario que los cazadores estén preparados para dejar la caza de un animal por la del otro y que no existan obstáculos para ese cambio. En otras palabras, deben tener la posibilidad de competir por las ventajas que se le puedan presentar en el curso del cambio, transfiriendo su trabajo de una línea de producción a otra. Por tanto, en una sociedad de producción simple de mercancías, la oferta y la demanda estarán equilibradas sólo cuando el precio de cada mercancía sea proporcional al tiempo de trabajo requerido para producirla, y además, solo en caso de que las fuerzas competidoras de la oferta y la demanda puedan trabajar libremente.

3. El papel de la demanda.

Utilizando el ejemplo anterior, es posible que los castores se utilicen para hacer sombreros de pelo y que los ciervos sean el alimento básico de la comunidad, de modo que casi toda la fuerza de trabajo se emplearía en la caza del ciervo. Para conocer la tanto la proporción del cambio como la distribución del trabajo, es necesario contar con dos clases de información: la información sobre el costo relativo en trabajo, y en segundo lugar, la información sobre la intensidad relativa de la demanda de uno y otro. Así es posible determinar lo que puede llamarse el equilibrio económico general de la sociedad.
En el conjunto de su teoría Marx no le da mucha importancia al papel que juega la demanda al determinar la asignación del trabajo social. La explicación es que bajo el capitalismo, la demanda efectiva es sólo parcialmente una cuestión relativa a las necesidades de los consumidores, ya que dicha demanda, está condicionada por las relaciones mutuas de las distintas clases económicas y sus posiciones económicas relativas. Por tanto, la demanda del mercado está dominada por la distribución del ingreso, y los problemas del valor deben ser abordados por la vía de las relaciones de producción, en lugar de las valoraciones subjetivas de los consumidores.

4. "La ley del valor" vs "Principio de planeación"

La ley del valor, resume las fuerzas actuantes en una sociedad productora de mercancías. Esta ley regula las proporciones del cambio de mercancías, la cantidad producida de cada una y la asignación de la fuerza de trabajo a las diferentes ramas de la producción. La condición básica para la existencia de una ley del valor es una sociedad de productores privados que satisfagan sus necesidades por el cambio entre ellos. La ley del valor es esencialmente una teoría de equilibrio general, cuya función principal es la de aclarar que en una sociedad productora de mercancías existe el orden. Pero en la medida en que la asignación de la actividad productiva es sometida a un control consciente, la ley del valor pierde su importancia en favor del principio de planeación.

Respecto al valor y el precio de producción, Marx afirma que el precio es tan sólo la expresión monetaria del valor, y los precios de producción son modificaciones de los valores.
En el final de este capítulo hace referencia al precio de monopolio. La introducción de elementos de monopolio en la economía dificulta el funcionamiento de la ley del valor como reguladora de las relaciones cuantitativas de producción y de cambio. El control de la oferta por el monopolista le permite aprovecharse de las condiciones de la demanda, de modo que la demanda adquiere una significación especial, y tanto el precio como la cantidad producida son diferentes de lo que serían en un régimen de competencia.
Finalmente las relaciones de valor cuantitativo son perturbadas por el monopolio, pero las relaciones de valor cualitativo no, y así, la existencia del monopolio en sí misma no altera las relaciones sociales básicas de la producción de mercancías.

Capítulo IV: Plusvalía y capitalismo

Bajo la producción simple de mercancías, cada productor posee y trabaja con sus propios medios de producción, pero en el capitalismo la propiedad de los medios de producción corresponde a un conjunto de individuos mientras que otro realiza el trabajo. La gran diferencia entre las dos, es que en el capitalismo existe la compra y venta de la fuerza de trabajo.
En la producción simple de mercancías el productor vende su producto con el fin de comprar otros productos que satisfagan sus necesidades específicas. Este circuito lo simboliza Marx como M-D-M. Al contrario, en el capitalismo el productor se presenta en el mercado con dinero, compra mercancías (fuerza de trabajo y medios de producción), y tras el proceso de producción, vuelve al mercado con un producto que convierte una vez más en dinero. Este proceso se define como D-M-D. Está claro que sí la D inicial y la D final tienen la misma magnitud, el proceso no tiene sentido, de modo que el único proceso coherente es D-M-D´, donde D´ es mayor que D. A ese incremento de dinero Marx lo llama plusvalía.

2. El origen de la plusvalía.

Que la fuerza de trabajo sea una mercancía, no quiere decir que el trabajo mismo sea una mercancía. El capitalista toma a salario al obrero para que vaya a la fábrica a hacer el trabajo que se le encomiende. Esto es la compra de la capacidad de trabajo del obrero, es decir, de su fuerza de trabajo. Pero dentro de ésta, no se encuentra el gasto de cerebro y músculo del trabajador (trabajo real), ya que el trabajo es el uso de la fuerza de trabajo. Puesto que la fuerza de trabajo es una mercancía, debe tener un valor, pero, ¿Cómo se determina el valor de esta mercancía? Marx responde a esto diciendo que el valor de la fuerza de trabajo se determina por el tiempo de trabajo necesario para la producción, de modo que el valor de esta fuerza de trabajo se reduce al valor de una cantidad más o menos precisa de mercancías ordinarias.
Cuando el capitalista llega al mercado con dinero y compra maquinaria, materiales y fuerza de trabajo, los combina en el proceso de producción del que sale un volumen de mercancías que son lanzadas al mercado. Marx supone que el capitalista compra lo que compra a sus valores de equilibrio, y vende lo que vende a su valor de equilibrio, pero al final del proceso tiene más dinero que cuando empezó. En algún momento se ha creado más valor o plusvalía. ¿Cómo es posible?
La plusvalía no puede surgir del mero proceso de circulación de mercancías porque si todos pretendieran obtener una ganancia elevando sus precios, el único resultado sería la elevación de los mismos en general, lo que a nadie beneficiaría.
Tampoco los materiales, los edificios y las maquinas que entran en el proceso productivo pueden ser la fuente de la plusvalía. Aunque son físicamente productivos (ya que la mano de obra que trabaja con ellos puede rendir una producción mayor) no debe confundirse con la productividad de valor. No hay razón para suponer que los materiales o la maquinaria puedan transferir finalmente al producto más de lo que ellos contienen. Esto solo deja una posibilidad: que la fuente de trabajo sea la fuente de la plusvalía.
El capitalista compra la fuerza de trabajo en su valor, es decir, paga al obrero como salario una suma correspondiente al valor de los medios de subsistencia del obrero. Suponiendo que este valor de los medios de subsistencia equivale al producto de seis horas de trabajo, y que la jornada diaria del trabajador sea de doce horas, en las últimas seis horas de dicha jornada el obrero continúa agregando valor en exceso del necesario para compensar sus medios de subsistencia. Es en suma plusvalía que el capitalista puede tomar para sí. De este modo la jornada de trabajo puede dividirse en dos partes, trabajo necesario y trabajo excedente.

3 Los componentes del valor

El valor de cualquier mercancía producida se puede dividir en tres partes. La primera solo representa el valor de los materiales y maquinaria usados, y como estos no sufren ninguna alteración cuantitativa de su valor, se le llama capital constante (c). La segunda parte es la que restituye el valor de la fuerza de trabajo, y sufre una alteración de su valor porque reproduce el equivalente de su propio valor y produce además un excedente o una plusvalía. A esta segunda parte se la denomina capital variable (v). La tercera parte es la plusvalía misma, que se designa con la letra p.

Se puede formular entonces el valor de una mercancía: c+v+p= valor total. Esta fórmula puede extenderse y cubrir la producción total durante cierto período de una empresa, llegando hasta incluir toda la economía. La fórmula es una versión simplificada de los balances modernos de empresas, donde el valor total equivale a las entradas brutas por ventas, el capital constante al desembolso en materiales más depreciación, el capital variable al desembolso en sueldos y salarios, y la plusvalía al ingreso disponible para su distribución como interés o para su reinversión.

4 La tasa de la plusvalía

La fórmula c+v+p constituye la espina dorsal del teoría económica de Marx. De ella se pueden derivar ciertas proporciones. La primera de ellas lleva el nombre de tasa de la plusvalía, que se define como la proporción de la plusvalía con respecto al capital variable y se designa con una p´. Es la forma capitalista de lo que Marx llama la tasa de explotación, es decir, la proporción de trabajo excedente con respecto al trabajo necesario.
La magnitud de la tasa de plusvalía es directamente determinada por tres factores: la duración del día de trabajo, la cantidad de mercancía que entran en el salario real y la productividad del trabajo.
El primero establece el tiempo total que debe dividirse entre el trabajo necesario y el trabajo excedente, y el segundo y tercero juntos determinan cuánto de ese tiempo debe contarse como trabajo necesario. La tasa de plusvalía puede elevarse ya sea por una extensión del día de trabajo, por una rebaja del salario real o por un aumento de la productividad del trabajo, o bien, finalmente, por alguna combinación de las tres operaciones.
Marx trabaja casi siempre con la suposición de que la tasa de la plusvalía es igual en todas las ramas de la industria y en todas las empresas dentro de cada industria. Esta suposición implica ciertas condiciones. Primero debe haber una fuerza de trabajo homogénea, transferible y móvil, y en segundo lugar, cada industria y todas las empresas dentro de cada industria deben emplear exactamente la cantidad de trabajo que sea socialmente necesaria en las circunstancias existentes. En la medida en que esta condición no se satisfaga, algunos productores tendrán una tasa más alta (o más baja) de plusvalía, que el promedio social, y estas diferencias no serán eliminadas por la transferibilidad y movilidad del trabajo entre industrias y empresas.

5. La composición orgánica del capital

La segunda proporción que se deriva de la fórmula c+v+p indica la proporción del capital constante con respecto al capital total, y Marx la denomina composición orgánica del capital (c/c+v).
Los factores que determinan la composición orgánica del capital en cualquier tiempo están sujetos a varias influencias causales como la tasa de los salarios reales, la productividad del trabajo, el nivel común de la técnica y la amplitud de la acumulación de capital en el pasado.

6. La tasa de la ganancia

La tasa de la ganancia es la proporción de la plusvalía con respecto al desembolso total de capital (p/c+v).
Es preciso indicar algunas cosas con respecto a esta proporción. En primer lugar, identificando directamente la plusvalía con la ganancia, suponemos que no hay que pagar ninguna porción de la plusvalía al propietario en la forma de renta.
En segundo lugar, el capitalista calcula usualmente la tasa de ganancia sobre su inversión total por un período de tiempo dado como por ejemplo un año. Sin embargo la inversión total no es generalmente igual que el capital empleado durante un año, ya que el tiempo de rotación de los distintos elementos de la inversión total varía bastante. Para poner la fórmula de la tasa de ganancia de acuerdo con el concepto de una tasa anual de la ganancia, Marx hace la suposición de que todo capital tiene un idéntico período de rotación de un año. Esto no quiere decir que Marx ignore las cuestiones relacionadas con los períodos variantes de rotación, sino que se sujeta a esta suposición para enfocar la atención en los elementos esenciales de la teoría.
En cuanto a los factores que determinan la tasa de la ganancia, son idénticos a los factores que determinan la tasa de la plusvalía y la composición orgánica del capital. La tasa de la ganancia es una función de la tasa de la plusvalía y de la composición orgánica del capital.
Hay un problema teórico con respecto a la tasa de la ganancia. Si tanto las tasas de la plusvalía como las tasas de la ganancia son iguales en todas partes, se sigue entonces que, si el cambio de mercancías debe realizarse de acuerdo con la ley del valor, la composición orgánica del capital debe ser también la misma en todas partes. Sin embargo, no se puede decir que hay una tendencia a la igualdad en las composiciones orgánicas del capital, porque entre industrias productoras de mercancías diferentes tal tendencia no existe. En este punto, los críticos de Marx, aseguran que la ley del valor no ejerce un control directo en el mundo real de la producción capitalista.

Capítulo V: La acumulación y el ejército de reserva
Sweezy dice que la máxima pretensión del capitalista es ampliar su capital mediante un proceso de expansión del valor. Pero para acrecentar la riqueza, este proceso no conlleva ampliar su capital sin más, sin consumir lo que se denominan bienes de lujo. Por ello, aunque el capitalista tendrá ciertos rasgos que comparte con el avaro, esta variante del consumo de productos de lujo les diferencia. Como fórmula de expansión del valor, Sweezy nos propone la D-M-D’ (Dinero-Mercancía-Dinero’) para el capitalista. Es decir, ya no hay intercambio de mercancías para el capitalista, ni si quiera el intercambio de una mercancía por dinero, y luego de este dinero por una mercancía. Sino que el capitalista pone su dinero para obtener una mercancía, y esta la utilizará para obtener un dinero mayor. Esto lo realizará mediante la compra de medios de producción que aumenten la producción de su negocio, o mediante la especulación.
Por otro lado, Sweezy se detiene a hacer un análisis de porqué los salarios, que son la mercancía fuerza de trabajo, no responden a las leyes del mercado, que ajustan los precios de los demás productos. Ante esta cuestión, Ricardo desarrollo su teoría demográfica de ajuste de salarios. Por ella, el precio del trabajo tiene un precio natural y un precio de mercado. Este precio natural consistiría en el precio necesario para que los trabajadores puedan subsistir. Si los salarios aumentaran demasiado, la población crecería, habiendo mas oferta y por tanto los salarios se estabilizarían. Y así en el sentido opuesto.
Marx, aunque no dedicó específicamente alguna investigación al respecto de esta relación, si lo mencionó en numerosas ocasiones, mostrando su importancia. Marx habla a este respecto del denominado ejército de reserva. Este estará compuesto por trabajadores demandantes de empleo en un determinado sector, los denominados parados. Cuanto menor sea el ejército de reserva, más asalariados habrá empleados y por tanto, los salarios irán aumentando. En este sentido, las crisis funcionan como un mecanismo capitalista para reconstruir el ejército de reserva cada vez que este se ve reducido a proporciones peligrosamente pequeñas. Sweezy concluye que, por tanto, no podría existir capitalismo sin crisis.

Como apoyo a esta teoría de Marx y que pone en evidencia que Ricardo, aunque se acercaba, erró en algunas de sus conclusiones, está el colapso de la teoría económica clásica de finales del siglo XIX. Hacía 1870 hubo una gran reducción de la natalidad, pero esto no produjo un aumento de los salarios, sino, contra toda expectativa, estos comenzaron a bajar. Marx evita esta paradoja con su teoría del ejército de reserva. Junto con esto, Sweezy también destaca el papel de las nuevas tecnologías que, aplicadas a la industria, aumenta la producción y reducen los costes. En contra de lo que los economistas clásicos opinaban sobre la fortuitidad en la aparición de nuevas tecnologías, Sweezy las sitúa como una condición necesaria para prolongar la producción capitalista, ya que la innovación provoca una suerte de monopolio temporal, que se convierte en la fuente de ganancia del empresario.

Capítulo VI:La tendencia descendente de la tasa de ganancia
La acumulación de capital va acompañada por una mecanización progresiva del proceso de producción, lo cual, visto desde cierta perspectiva, supone un crecimiento continuo de la productividad; desde otro punto de vista quiere decir que la composición orgánica del capital también sigue un crecimiento sostenido.
De ello derivó Marx su “ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia”. Con ella intentaba demostrar que ciertos obstáculos internos se oponían al desarrollo indefinido de la producción capitalista. Por una parte, una composición orgánica ascendente del capital es la expresión de la creciente productividad del trabajo; por otra parte, la tasa descendente de la ganancia que la acompaña tiene que cerrar al fin los cauces de la iniciativa capitalista.
Marx enumera seis “causas contrarrestantes” que contrarrestan y anulan la ley general de la tasa descendente de las ganancias, dejándole tan solo el carácter de una tendencia.
 Abaratamiento de los elementos del capital constante.
 Aumento de la intensidad de explotación.
 Depresión de los salarios por debajo de su valor.
 Sobrepoblación relativa.
 Comercio exterior.
Existen otras fuerzas, además de las mencionadas hasta ahora, que son importantes a este respecto. Tales fuerzas pueden ser clasificadas en aquellas que tienden a deprimir la tasa de la ganancia y aquellas que tienden a elevarla. Entre las fuerzas tendientes a deprimir la tasa de ganancia podemos mencionar, 1) los sindicatos, y 2) la acción del Estado en beneficio de los trabajadores; entre las fuerzas tendientes a elevar la tasa de ganancia podemos mencionar, 3) las organizaciones patronales, 4) la exportación del capital, 5) la formación de monopolios, y 6) la acción del Estado en beneficio del capital. Esta enumeración puede servir para demostrar que una gran variedad de fuerzas dispares y aparentemente sin relación unas con otras tienen un foco común en sus efectos sobre la tasa de ganancia.
Si es correcta la opinión marxista de que los movimientos en la tasa de ganancia dominan finalmente el funcionamiento del sistema capitalista, nos provee de un principio unificador de primera importancia. En el análisis del capitalismo todo debe ser cuidadosamente examinado y probado por su influencia sobre la tasa de ganancia. Hecho esto, la economía política se convierte en un instrumento de comprensión más coherente y poderoso.

Capítulo VIII: La naturaleza de las crisis capitalistas
Las crisis son fenómenos muy complicados, por eso Marx no los desarrolla, aunque habla de ellas con frecuencia.
Lo más corriente es la crisis de sobreproducción, aunque puede ser una causa de crisis, habría que examinarlo bajo el prisma del resultado de la crisis para entender más a fondo: ¿por qué no se compró?
Ley de Say: a una venta le sigue una compra por la misma cantidad, no se interrumpe circulación. El inversor capitalista se mueve y mueve su inversión buscando rentabilidad, cuando ésta deja una producción determinada y la inversión se coloca por debajo del interés nominal, deja de ser interesante y el inversor retira su dinero, prefiere tenerlo en liquidez, esto lleva a la crisis. Dos tipos de capitalistas: empresarios e inversores.
Conclusión: “la crisis capitalista es una interrupción del proceso de la circulación provocada por un descenso en la tasa de la ganancia más allá de su nivel ordinario.” P160

Capítulo IX: Las crisis relacionadas con la tendencia descendiente de la tasa de ganancia
Marx explicaba cómo afecta el aumento de algún factor en la cadena de producción, especialmente los salarios aunque podría ser también el valor de las materias primas, hacen bajar el beneficio del capitalista. Y sobre todo explica y en esto están de acuerdo pensadores no marxistas también que la crisis es una fase más del ciclo económico capitalista, que permite un posterior relanzamiento y resurgimiento de las ganancias del capital. Con la diferencia de que para Marx estas crisis benefician al capitalismo. Y en cambio, para los teóricos capitalistas no es más que una fase más.


Por: Roberto Díaz Martín
Iñaki Sánchez Lombardo
Jose Antonio Romay Pérez
Myriam Soriano
Pedro José Pérez Cruzado

domingo, 27 de noviembre de 2011

Ciencia y método

En esta lectura, el profesor Roberto Carballo comienza con una aproximación a la definición de ciencia basandose en sus investigaciones y experiencias, y no en las múltiples definiciones ofrecidas por los científicos.
La ciencia es una actividad humana y social cuyos éxitos en la comprensión de la naturaleza han permitido al hombre acercarse al conocimiento de sus límites, pero también ha desarrollado un sentimiento de prepotencia en las realizaciones humanas. Esta prepotencia se refleja en que la organización interna de la ciencia está aislada de la generalidad social y al servicio del poder de una minoría, además de la explicación de los decubrimientos en un lenguaje no universal (incomprensible para la mayoría) y de no explicar los métodos de trabajo.

En un segundo apartado se adentra en la relación entre ciencia y progreso.
La ciencia pretende describir y explicar la naturaleza con el objetivo último de servir de base para la acción progresiva que conduzca al hombre al ideal de libertad. Hay sin embargo muchos criterios que demarcación establecidos a lo largo del tiempo, que hacen que muchas explicaciones de la realidad no sean consideradas como ciencia. Según el profesor Carballo, estos criterios conducen en general a formas dogmáticas de concepción de la ciencia, y se decanta por una definición abierta de la ciencia que incida en la consciencia, la sistematización y la autolimitación como base para alcanzar el objetivo de explicar la naturaleza.

En tercer apartado de la lectura se refiere a la ciencia y la concepción del mundo. Siguiendo a Sacristán, una concepción del mundo no es un saber en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Sin embargo, la separación entre concepción del mundo como un no-saber y ciencia como conocimiento, no es del todo clara, porque la ciencia se nutre de los sistemas de ideas vigentes para construirse, de modo que también es una concepción del mundo. Por ello, la ideología y los sistemas de ideas inconscientes juegan un papel importante en el método científico.

Pero el método científico, tampoco es ajeno a las ideologías. Las ideologías impregnan todas las etapas del proceso científico desde la etapa pre-analítica hasta la refutación o falsación.

En la quinta parte de la lectura se exponen las cuatro etapas de la investigación científica: descripción, clasificación, explicación y verificación, y la utilización alternativa de tres modos de inferencia (deductivo, inductivo y reductivo). Además se nombran las cualidades que todo investigador debe poseer, como el espíritu de observación y capacidad de abstracción, fantasía creadora e intuición, habilidad formalizadora, a la vez que ser consciente de su propia ignorancia y desear la búsqueda de la verdad.

A continuación, el autor ofrece una explicación más detallada de todo el proceso que sigue una investigación.
La investigación científica no se puede iniciar sin una visión pre-analítica de la realidad que se va a estudiar y que precede a los procesos de observación y analítico.
Tras esta visión, se ha de producir una observación de los hechos de la realidad, y posteriormente, un proceso de inferencia inductiva en el que se tratará de describir y clasificar los elementos y relaciones de dicha realidad. La finalidad de este último paso, es formular una síntesis teórica en forma de hipótesis de carácter provisional.
Esta hipótesis se desarrolla deductivamente, concretizándose poco a poco y purificándose de los elementos extraños. Esta fase de concretización conduce a una nueva síntesis teórica que en general, queda ya formalizada como modelo o teoría, en la que la primera síntesis queda enriquecida por los desarrollos deductivos y las interferencias reductivas de verificación y falsación de hipótesis.
La síntesis enriquecida debe superar otro filtro: la contrastación intersubjetiva. Para ello será necesario que sea comunicada a la comunidad en el lenguaje apropiado formalizado, dejando claro las conclusiones obtenidas.


viernes, 25 de noviembre de 2011

el mecanismo de la investigación científica

Una investigación se inicia siempre a partir de la observación de los hechos, de los que se obtienen leyes y conclusiones de orden más general. Pero los hechos por si mismos no explican nada, de modo que la investigación consiste en comprender la relación interna que existe entre ellos y en conocer las leyes de su nacimiento y desarrollo.
Una vez realizada la observación se deberán encajar los resultados obtenidos en un esquema coherente en el cual todos los hechos observados encuentren una explicación y estén unidos entre si. Esta es la segunda etapa de la investigación, es decir, formular una hipótesis que explique el conjunto de los hechos de manera lógica y coherente, para lo que será necesario tener fantasia creadora mediante la que se pasa de reflejar la realidad a adquirir la capacidad de conocerla y modificarla. Se conoce porque permite formular hipótesis que más tarde se comprobarán de acuerdo con los hechos, y se modifica porque nos permite crear mentalmente la imágen de aquello que no es, pero que pretendemos alcanzar.
Además la fantasía se complementa con la intuición, gracias a la cual el pensamiento analiza solo las versiones mentales fantásticas más verosímiles o racionales formuladas en relación con un determinado fenómeno. A pesar de ser fundamental, la fantasía debe estar controlada por una lógica ferrea y rigurosa.
La tercera etapa del trabajo científico consiste en comprobar que las hipótesis formuladas corresponden a la realidad de los hechos, observándolos de nuevo y profundizando en el análisis de los hechos ya conocidos. Queda claro pues que el único criterio para comprobar la validez de una hipótesis es la mayor o menor correspondencia de los hechos reales con las teorías formuladas.
La cuarta y última etapa del trabajo científico consiste en modificar o sustituir las hipótesis anteriormente formuladas con los resultados de la comprobación realizada anteriormente. De esta manera, la investigación se puede resumir en el siguiente esquema: observación de los hechos, formulación de las hipótesis, nueva observación de los hechos ... y así hasta el infinito.

Según Schumpeter , la elaboración teórica (formulación de hipótesis entre los fenómenos) y la observación de los hechos (análisis) se complementan mutuamente pero no coindicen, y, por tanto, ninguna puede sustituir a la otra. Sin embargo la falta de uno de estos dos aspectos hace que la ciencia deje de existir. En definitiva, la ciencia nunca puede reducirse a la pura teoría abstracta ni a la pura investigación empírica.
Una duda muy común en el trabajo científico es saber si la investigación se debe iniciar en la formulación teórica o, por el contrario, en el análisis empírico. La respuesta de Schumpeter es que la elaboración de una visión global de la realidad precede al análisis de los hechos empíricos, porque la ciencia consiste en crear hipótesis y someterlas a una verificación experimental, y no en descubrir reglas generalizando los hechos observados. Es verdad que los hechos constituyen la base de una elaboración teórica, pero el hombre posee una serie de conocimientos y observaciones empíricas, constituido de forma más o menos espontánea.

El trabajo de un investigador se integra siempre en el seno de la actividad investigadora colectiva humana, porque no solo utiliza los hechos observados y analizados por él mismo, sino también los descubiertos y analizados por otros, tanto con los hechos como la hipótesis. La investigación de ese científico será utilizada por otros, lo que conlleva a la formación de un cuadro cada vez más profundo de la realidad objetiva y al acercamiento a la comprensión de la realidad. Todo esto constituye una etapa del camino que nos acerca a la verdad como tal, es decir, a la verdad absoluta.

De todas estas características peculiares del proceso de conocimiento se derivan dos importantes consecuencias. La primera es que el investigador debe haber iniciado una elaboración propia, como condición para utilizar los resultados de las investigaciones hechas por otros. Si la elaboraciones, es critos y libros de los demàs no sirven para completar o corregir las ideas propias, se caerá inevitablemente en el eclecticismo, ya que el individuo obtiene un pensamiento del que carece.
La segunda consecuencia es que no solo las concepciones y las ideas evolucionan históricamente, sino que también lo hacen los conceptos que las expresan, por lo que todo investigador debe crear por sí mismo el aparato conceptual que necesita.

De todo lo anterior se deduce que toda ciencia tiene un objeto de investigación concreto, para lo que utiliza un determinado método de investigación, que al ser aplicado da una determinada visión científica de la realidad. Mientras que el objeto de investigación permanece relativamente estable, el método de investigación evoluciona con cada etapa del desarrollo científico, y es enriquecido por la obra de cada nuevo investigador a medida que se suceden las visiones de la realidad que ofrece la ciencia. Por lo tanto, en la ciencia lo esencial es el método, porque la visión de la realidad que nos proporciona es un esquema en constante evolución que solo representa una verdad relativa. Y puesto que el objeto de la ciencia no es ofrecer una determinada visión, sino poder proporcionar una visión de la realidad cada vez más exacta que la anterior, el método científico es el instrumento que permite llevar a cabo este proceso.



Que es una concepción del mundo

Una concepción del mundo no es un saber ni un conocimiento en el sentido científico del término, sino que se trata de una serie de principios que dan razón de la conducta de un sujeto que se ponen de manifiesto en situaciones como simpatías y antipatías por ciertas ideas o personas, las reacciones acríticas a estímulos morales ... Esos principios, aunque el sujeto no se los formule siempre, están explícitos en la cultura de la sociedad en que vive, pero la existencia de una formulación explícita de la concepción del mundo no permite averiguar fácilmente cual es la concepción del mundo realmente activa en esa sociedad, ya que ésta concepción no consiste en ser un reflejo directo de la realidad social y natural vivida.

Las concepciones del mundo suelen presentar puntas concretas como el credo religioso-moral o los sistemas filosóficos. Los sistemas filosóficos fueron los más abundantes hasta el Siglo XIX, pero fueron perdiendo campos temáticos poco a poco en favor de las ciencias positivas. La caducidad de la filosofía sistemática se debe a la implantación del conocimiento científico positivo durante la Edad Moderna, que se caracteriza en primer lugar por su intersubjetividad, ya que todas las personas entienden su formulación del mismo modo, y en segundo lugar por su capacidad de posibilitar previsiones exactas. La filosofía sistemática carecía de estos dos aspectos, lo que la convertía en un pensamiento más vago y menos operativo.
Las concepciones del mundo carecen también de estos dos rasgos porque dichas concepciones contienen esencialmente afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por la verificación empírica y la argumentación analítica del conocimiento positivo.

Una concepción muy importante históricamente es la concepción marxista del mundo o concepción materialista y dialéctica. Tiene por objetivo terminar con el estupor de la consciencia, con la presencia en la conducta humana de factores no reconocidos o idealizados, siendo una concepción del mundo explícita. La idea fundamental es que la consciencia puede ser dueña de si misma por mero esfuerzo teórico, que enlaza con que la concepción marxista no puede considerar sus elementos explícitos como un sistema de saber superior al positivo.
No es una filosofía, sino una simple concepción del mundo que tiene que sostenerse en las ciencias reales y no en una sustantiva ciencia de la ciencia, que supone por tanto la concepción de lo filosófico no como un sistema superior a la ciencia, sino como un nivel del pensamiento científico.
Para esta concepción no hay cpnocimiento aparte por encima del positivo, y como su punto de partida es la ciencia real, dicha concepción no puede querer más que explicitar la motivación de la ciencia misma.
A esta motivación se le conoce en términos filosóficos con el nombre de inmanentismo, o lo que es lo mismo, la explicación de los fenómenos debe buscarse en otros fenómenos del mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo.
Los dos principios fundamentales de la concepción marxista son el materialismo (según el cual el mundo debe explicarse por sí mismo) y el principio de la dialéctica (tratar y entender todo aquello que la ciencia positiva no puede recoger). Mientras que la ciencia positiva se basa en análisis que prescinden de la peculiaridad cualitativa de los fenómenos que estudia, el pensamiento dialéctico tiene como ámbito de estudio las totalidades concretas, donde se encuentran los individuos vivientes, las situaciones concretas y el universo como totalidad.

lunes, 14 de noviembre de 2011

lectura 1

Según J. Schumpeter, la ciencia " es cualquier tipo de conocimiento que haya sido objeto de esfuerzos conscientes para perfeccionarlo". Podríamos quedarnos satisfechos con esta definición de ciencia pero hay que profundizar en su concepto, es decir, precisar lo que entendemos exactamente por conocimiento. Se afirma que la finalidad del conocimiento consiste en descubrir las normas, o sea, las leyes del universo empírico que rodea al hombre, de la realidad objetiva en la que éste se halla inmerso.

Dicho conocimiento consta de tres aspectos fundamentales. Ante todo debe proporcionar una descripción de esta realidad, y al mismo tiempo debe explicarla. La ciencia no puede ser simplemente un conjunto de definiciones porque tiene por finalidad mostrar la necesidad de los objetos y no dar una simple descripción de los mismos.

La segunda característica fundamental reside en el hecho de que el conocimiento científico no puede conformarse con una explicación cualquiera de la realidad. La condición para que exista un verdadero conocimiento es la exigencia de que la realidad objetiva sea explicada a partir de ella misma, sin introducir momentos, elementos o explicaciones que no pertenezcan a tal realidad. Es decir, la ciencia más que explicar el mundo debe comprenderlo. La historia del conocimiento científico es en realidad la historia de como la humanidad se ha explicado el mundo real: en un principio atribuyendo a los fenómenos causas y relaciones fantásticas, para pasar más tarde a hipotetizar causas y relaciones reales, y llegar por último a conocer las relaciones que se establecen entre los fenómenos de la realidad.
El desarrollo de este principio y su aplicación sin excepción a todos los fenómenos de la realidad conduce directamente al materialismo filosófico ya que concebir materialistamente la naturaleza es concebirla pura y simplemente tal y como se nos presenta, de modo que una filosofía coherentemente científica ha de ser materialista a la fuerza y basarse en la necesidad de estudiar la realidad objetiva tal y como es.

El tercer y último aspecto fundamental está constituido por el hecho de que el conocimiento científico es únicamente una parte de la actividad humana, por ello el conocimiento nunca es un fin en si mismo ya que el hombre desea conocer el mundo para poderlo modificar de acuerdo a sus exigencias y necesidades.
El pensamiento y la acción están estrechamente e indisolublemente ligados, de hecho la praxis requiere de una buena cognición de la realidad, pero es evidente que la actividad cognoscitiva no puede orientarse hacia la consecución de resultados prácticos, sino que ha de tratar de llegar a la cognición de lo real que permitirá la futura acción. Por esta razón la ciencia nunca tendrá por objetivo la praxis, pues su meta es la cognición o búsqueda de la verad de las cosas. Por ello el criterio para valorar los resultados obtenidos mediante la actividad cognoscitiva srá siempre la correspondencia de tales resultados a la verdad y no la mayor o menor utilidad de tales resultados.
Asimismo, entre conocimiento y acción existe otra diferencia importante. Así como la praxis, para que tenga exito ha de ser una acción colectiva, la investigación tiene por el contrario un carácter individual, y ello se debe a que el hombre puede coordinar su acción con la des sus semejantes, pero no puede coordinar su pensamiento con el de los demás porque hasta hoy no se ha descubierto una forma colectiva de pensar. Pero la acción colectiva y el pensamiento individual son fenómenos sociales que no existen al márgen de la sociedad humana, y no se diferencian entre si por su finalidad, sino por su forma de manifestarse.
De todo esto se despende que las modalidades de desarrollo de la acción no coinciden con las del pensamiento, lo cual significa que no nos podemos dedicar a un mismo tiempo a estos dos aspectos de la actividad humana.

domingo, 9 de octubre de 2011

Víctimas o culpables

La noticia a la que me estoy refiriendo en este artículo, fue publicada el sabado 8 de Octubre en el diarío El País. Se trata de Jordi y Alicia, una pareja del barrio de Badalona (Barcelona), cuya situación económica ha empeorado de tal manera a causa de la crisis, que sobreviven con 246 euros al mes.
Desde Junio un cúmulo de circunstancias se pusieron totalmente en su contra: perdieron la ayuda familiar que recibían, les subieron el alquiler y están a la espera de la renta mínima de inserción (RMI), que no les acaba de llegar todavía. El empeoramiento de la economía obligó al gobierno catalán de CiU a hacer una revisión de las concesiones de la RMI y reducir su número, de modo que a muchos beneficiarios a quienes le fue aprobada la ayuda aún no la han recibido, y quienes pidieron un aumento de la misma con el visto bueno de la generalitat, como es el caso de Jordi y Alicia, también están esperando a que se les conceda.
Alicia tiene 35 años y cobra los 246 euros de esta ayuda social desde hace 11 años. Solo ha conseguido trabajos puntuales y precarios, y desde que fue madre hace una década, se dedica a cuidar sus tres hijos estando a la espera de un cuarto. Por su parte Jordi, de 40 años, se dedicó casi la mitad de su vida a trabajar en la construcción hasta que en 2007 se quedó en el paro. Estuvo dos años cobrando la prestación por desempleo que ya se le ha agotado y además desde el mes de Junio ha dejado de recibir la ayuda de 426 euros que concede el Estado.
A partir de ese momento solicitaron a la Generalitat que les ampliara la RMI de Alicia para poder subsistir. La tienen aprobada pero todavía no les han pagado los 640 euros que ahora les corresponden, de manera que desde hace tres meses, toda la familia subsiste como puede con los 246 euros de la renta mínima.
Las deudas se les han disparado y ya deben tres meses de alquiler del piso, dos recibos del agua (han recibido la amenaza del corte del suministro), 200 euros de los libros del colegio, además de más de 300 euros a familiares. En los últimos meses, Jordi ha intensificado su búsqueda de trabajo y se ha sacado el carné de carretillero, pero no encuentra empleo. Confiesan sentirse impotentes por la situación y reclaman que se les pague la ayuda a la que tienen derecho. Entienden la reforma hecha por la Generalitat para controlar el fraude, pero en su opinión están pagando los que no tienen la culpa.

Aparentemente la mala suerte está acompañando a esta familia y ellos no pueden hacer otra cosa que esperar a encontrar una solución en forma de subsidio o ayuda familiar. Pero hay que mencionar que en la misma noticia, se menciona que el periodista a su llegada se encontró con la pareja subiendo a casa con el cafe y el tabaco que pagaron en cafetería de debajo de su casa gracias a los 10 euros que sus familiares les habían dejado. También hay que tener en cuenta que el hijo más pequeño y el que están esperando han llegado cuando ya se encontraban en esta situación crítica. No hay que olvidarse que los dos decidieron dejar de estudiar cuando sus respectivas familias no pasaban por ningún apuro económico, que Jordi ha rechazado trabajos muy bien remunerdos por la obligación de tener que desplazarse ...

Con todos estos datos hay dos planteamientos posibles: ¿son victimas del sistema y los culpables son los de siempre? o ¿su situación no es más que una consecuencia de las malas decisiones tomadas a lo largo de varios años?